Vapeadores, o cigarrillos electrónicos, son tanto o más dañinos que el cigarro tradicional

Las tabacaleras engañan a las personas haciéndoles creer que es una forma de dejar de fumar, señala Eduardo del Castillo, director de Códice

Por: Alicia Yolanda Reyes

Publicado originalmente en cienciasalud.com.mx

Como una manera de hacer frente a la aplicación de la Ley por Espacios Libres de Humo de Tabaco, aprobada a nivel Federal en 2008 y en vigor en todo el país desde  el 2011, (que prohíbe fumar en lugares de convivencia cerrados, como bares, restaurantes, hoteles, teatros, cines y otros), la industria tabacalera está impulsando desde hace algunos años los cigarrillos electrónicos o vapeadores, en campañas enfocadas a los más jóvenes, señala el Lic. Eduardo del Castillo Valadez, director general de Comunicación Diálogo y Conciencia CÓDICE.

Los promotores de estos artefactos aseveran que son inocuos, o menos dañinos, pero los últimos estudios demuestran todo lo contrario. Por ejemplo, se sabe que la nicotina que contienen los cigarrillos electrónicos, se convierte en sustancias químicas dañinas para el ADN, predisponiendo a algunos cánceres y enfermedades cardiovasculares.

Y que de acuerdo con  estudios científicos, la nicotina generada por los cigarrillos electrónicos, afecta primordialmente el ADN del corazón, los pulmones y la vejiga, además de disminuir los mecanismos de la reparación genética del cuerpo.

El cigarrillo electrónico produce problemas respiratorios a corto plazo, ya que el bronquio disminuye de tamaño al hacer que el aire que ingrese a los pulmones sea menor. Según señala la Asociación Americana de Neumólogos, producen el mismo efecto que los cigarros tradicionales.

Es falso que el cigarrillo electrónico o vapeador, sea un mecanismo que ayude a de dejar de fumar. Por el contrario, la adicción continúa en quienes lo consumen.

De  acuerdo con estudios de la Organización Mundial de la Salud, el mayor riesgo es que las personas lejos de disminuir su consumo, lo aumenten, ya que se les permite vapear, en lugares en los que no está permitido fumar.

En Estados Unidos y México se ha incrementado el número de jóvenes que están iniciando en el tabaquismo con el cigarrillo electrónico, ya que es de fácil adquisición, se los venden aun cuando sean menores de edad y los pueden adquirir por varias plataformas de internet.

Basta con meterse a la computadora y teclear la palabra cigarrillo electrónico o vapeador, para encontrar cientos de lugares donde los ofertan, e incluso los anuncian como una manera de evitar el “dañino cigarro”, como si estos artefactos no fueran dañinos.

Existen pocos estudios para determinar las múltiples afectaciones a la salud de los usuarios de cigarrillos electrónicos, menos aun de los fumadores pasivos, pero se sabe que si afectan a quienes están cerca de una persona vapeando.

Actualmente, en centros comerciales han proliferado los expendios de estos productos, y aunque los anuncian como artículos para caballeros, no niegan la venta a los menores, lo cual es grave.

Se sabe que son las tabacaleras quienes están detrás de estos productos, ya que lo único que les interesa es mantenerse en el mercado.

Al igual que lo hicieron con los cigarrillos tradiciones de añadirles cápsulas de sabores para hacerlos más atractivos, los líquidos que se venden para recargar los vapeadores son de diferentes sabores, lo que se piensa podría convertir al cigarrillo electrónico en un producto más letal.

A diferencia de la publicidad de los cigarros tradicionales, que en teoría está más regulada, en el caso de los cigarrillos electrónicos su oferta en medios de comunicación es más abierta, así como las fotografías de actores y deportistas con un vapeador en la boca.

Es pues urgente que se legisle sobre este producto, que si bien no es nuevo, ha incrementado su oferta en los últimos 5 años (aliciayolandar@hotmail.com)